Qué son los Registros Akáshicos

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Los Registros Akáshicos son la más extraordinaria colección de conocimientos vivientes e inagotables del cosmos, organizados en forma tal, que todas las sabidurías se relacionan recíprocamente.


Son la biblioteca invisible del universo, codificada sólo en forma energética y atemporal, donde la imagen que conocemos de libros en estantes de una biblioteca ha desaparecido.

Se parece más a un mega site del universo, donde la conciencia de Dios ha plasmado todo lo que necesite saber el cosmos completo para poder evolucionar.
Su forma puede imaginarse como mamushkas esféricas expandiéndose miles de kilómetros en las diez dimensiones donde desarrolla su presencia. Desde estas diez dimensiones cualquier civilización del universo de múltiples dimensiones y de universos simultáneos puede recibir sus enseñanzas.

Cada siete horas (según nuestro reloj humano) emana de ellos una onda de sabiduría que recorre todo el universo en un viaje que dura aproximadamente tres horas de nuestro reloj. Esta onda es expresión de su propia alma, que sella a su paso a cada ser que habite el cosmos, tanto visible como invisible, autoconciente o no, positivo y negativo, con la característica evolutiva que el conjunto debe realizar para avanzar en el plan de desarrollo del universo. Cada onda transporta un sello diferente del anterior, mostrando un paso más en el camino.

Los Registros Akáshicos son el alma del cosmos infinito, sin sujeción a tiempo, espacio, o condicionamientos particulares de cualquier civilización. Son una emanación de la conciencia divina, sin la cual no existirían, y fueron creados para hacer progresar todo lo que habita el universo.

Preexisten a todo big bang ocurrido en el cosmos, y aunque éste desapareciera, seguirían existiendo, conservando su rol de guía del universo, esperando la oportunidad para volver a ejercer dicho rol.

En los millones de capas de radiación de las que están formados está toda la información codificada en energías que van desde lo más accesible y general (en las capas periféricas) hasta los más sutil y difícil de acceder por la intensidad de las energías en que está plasmada la información (hacia el centro). Así, para investigar un tema se deben ir decodificando las primeras capas más generales, y a medida que se va avanzando, se va accediendo a capas más intensas. Se podrá avanzar progresivamente hasta la capa de más intensidad que pueda soportar la bioenergía sutil y física del investigador.

Todas las capas de energía de los RA tienen la misma información, en grados crecientes de intensidad reveladora, siendo el 96 % lo máximo de penetración permitido para un ser humano, quien deberá demostrar la justificación de tan profundo acceso con las acciones que deriven de la información lograda.
Como es lógico observar, sólo podrán intentar acceder aquellos seres (humanos o de otras civilizaciones) cuya energía espiritual, mental, y parasíquica, resista tal intensidad.

Si quisiéramos compararlo con nuestro sistema eléctrico, es como si una persona que puede tolerar sin riesgo shocks eléctricos de 25 voltios conectara con diez mil voltios en un segundo.

Los poderes de los RA son infinitos porque contienen todo el poder de acción del universo, y derivan a cada región del cosmos la fuerza de acción necesaria para que las conciencias que allí existen realicen las acciones que los RA han proyectado para la evolución de tales seres y el entorno al que ellos deban modificar.
Sus poderes son infinitos porque los RA son los administradores de la sabiduría, del poder de acción, de las dieciocho ruedas del cosmos, y del sentido de la existencia de cada ser en el universo.

Este centro de sabiduría está guardado y cuidado por veinte seres espirituales de inteligencia insospechable, como custodios de la administración de los conocimientos en el cosmos. Estos seres son una combinación de ángeles de altísimo desarrollo y de los poderes a los que están obligados a custodiar. Cada uno de ellos se especializa en un sector de conocimientos, pero ninguno ignora los conocimientos custodiados por los demás.
Cuando una persona les pregunta una información, la mente del custodio a cuyo sector pertenezca el conocimiento solicitado parece vaciarse para volver a ser llenada inmediatamente por los mismos RA.

Sin embargo, esta energía de información ya no es la misma que antes, y si volviéramos a hacer la misma pregunta, la respuesta sería distinta, siendo la primera la que vale, sin que las siguientes sean falsas.

En los RA no hay imágenes, ni fotos, ni sonidos, ni olores, ni sensaciones, porque las expresiones decodificables por los cinco sentidos no son necesarias aquí. Es más parecido a las programaciones del soft de nuestra computadora, con setenta y cinco códigos multidimensionales para codificar las energías, en vez del código binario usado por nuestra cultura.
Estas programaciones (archivos de información) son estables mientras nadie los toque. Pero en cuanto alguien los accede, cambian el formato en su totalidad.
Pero aún con tal dinámica hay algo que es estable: la realidad que expresan, porque estas energías no modifican la realidad sino que las enseñan.

Si bien podemos preguntarles por un individuo en particular, o una situación que necesitamos comprender, el objetivo de los RA no son los individuos sino las multitudes. Es fácil entenderlo si pensamos que para cada intercambio de preguntas y respuestas entre una persona y los RA se ponen en marcha tantas energías, que la economía de administración de fuerzas en el universo no permite tal descarga por un individuo. Salvo que ese individuo sea la excusa para introducir un conocimiento nuevo en la civilización a la que pertenece.

Tendremos muchas probabilidades de que estos seres prodigiosos nos contesten si nuestra motivación está inspirada en las necesidades colectivas de la humanidad. Así entendemos también que las motivaciones egoístas no tendrán respuesta.
La misión espiritual de cada uno es la que dará las motivaciones que justifiquen que los RA se pongan en marcha para responder a quien les pregunte.

Además de la información para conocer y comprender, la obligación posterior a tal pregunta es solicitar los mecanismos para modificar la realidad tal como está descripta, y desarrollar todas las técnicas, procedimientos, máquinas, obras de arte, juegos, juguetes, artesanías, trabajos espirituales, innovación de metodologías, movimientos corporales, sistemas de comunicación, rituales esotéricos, desarrollo de poderes, modificación de energías que pudieran ser necesarias. De esta necesidad derivan todos los inventos de nuestra humanidad, sin exclusión alguna, ya que todo lo esencialmente nuevo viene de los RA.

Como se deriva de la información anterior, el paso siguiente es la obligación de enseñar lo más multitudinariamente posible, para que los conocimientos y los productos derivados de ellos lleguen al alcance de todos los seres de nuestra civilización.
Si alguien cree haber estado en contacto con los RA, y repite lo que otros ya han dicho o hecho anteriormente, esté seguro de que no se ha conectado.
Si ha recibido una comunicación y no la ha plasmado en una acción o producto creado a partir de la idea inspirada, la comunicación no ha valido para nada.

Las leyes de acceso a los RA son silenciosas e inexorables. Si Ud. las conoce, sabrá que el esfuerzo para intentar la conexión es un esfuerzo improbable. Sin embargo, si Ud. decide realizar tal esfuerzo y lograr el acceso para el cumplimiento de su misión espiritual, los RA podrán interesarse en Ud. y guiarlo mientras mantenga el compromiso.

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