Consultas personales

Cuatro clases de consultas.

  1. Para tratar una situación que se necesita resolver, o un tema a decidir, o un camino de progreso a tomar.
  2. Planes de Dios. Misión espiritual y sentido de vida. Capacidades e interferencias.
  3. Análisis bioenergético y reequilibración.
  4. Abierta.

En las consultas personales el interesado plantea la situación en los planos de la realidad que conoce: físico, sicológico, social. Las respuestas de los RA explican la situación desde los planos de la realidad que no conoce: energético, relacional, poderes, espiritual, cósmico, akáshico, divino. Las preguntas más interesantes se refieren a la misión espiritual, las capacidades o poderes con que la persona cuenta para poder cumplirla, y las acciones o técnicas adecuadas que la llevarán más directamente a realizarlas.

También se pueden hacer consultas abiertas, en las cuales no hay preguntas previas que plantear a los RA sino que se pregunta “¿Qué necesita esta persona?, ¿Qué debo preguntar?”, y se deja que los RA seleccionen la corriente de información que recibirá la persona.

Las respuestas aparecen por capas de información. Así es como una misma temática puede tener varios niveles de respuesta dependiendo de cuánto se haya ido resolviendo en los pasos anteriores.

Se puede preguntar acerca de uno mismo, o cómo guiar a un hijo, o ayudar a otra persona, o cómo resolver una situación, o problemas laborales, o mejorar la salud. También temas afectivos, relacionales, sociales, espirituales, o artísticos. No existe un punto final para cada tema porque la vida misma es dinámica, y resolver un problema, o progresar en el sentido de la propia realización siempre implica un movimiento.

Las respuestas se expresan en términos de energías, de porcentajes de probabilidades, o señalando los caminos para ir hacia distintos objetivos, y técnicas para acceder a las energías necesarias. También puede ser aconsejada una derivación o interconsulta con profesionales de otras especialidades.

No se pueden pedir métodos para forzar una situación violando el libre albedrío de otras personas, ni intentar desviarla del curso que necesita seguir de acuerdo con su plan evolutivo.

No se puede preguntar lo mismo dos veces, salvo que haya pasado mucho tiempo entre ambas oportunidades, o se haya resuelto parte de la situación. Tampoco se puede preguntar lo mismo a dos terapeutas akáshicos distintos, porque la fuente de información es la misma, y se falsearía la pregunta.
No se puede preguntar por mera curiosidad, sin verdadero deseo o necesidad, ni tampoco acerca de otra persona para tener información o dominio sobre ella. Ni tampoco acerca de temas que pueden ser averiguados normalmente por vía humana.
En estos casos, los RA se abstienen de contestar, o responden sólo lo que el consultante necesita aprender.

Los RA siempre proponen una acción, ya sea un ejercicio, meditación, ciclo de aprendizaje, taller, o desarrollo de un protocolo personalizado, por medio de los cuales la persona mueva su situación hacia los caminos de salida.
No hay cantidad fija de consultas que se puedan hacer, ni obligación de continuar haciendo más. Esto depende de su necesidad y su deseo de resolver o avanzar.